Ramales de la Victoria
Ramales de la Victoria es un municipio de la comunidad autónoma de Cantabria (España). Limita al Norte con Rasines, al Oeste con Ruesga, al Sur con Soba y al Este con la provincia de Vizcaya. De unos 2500 habitantes, con una extensión de 34,4 km2 en la que se reparten sus 14 barrios. Es Ramales por ser la unión de los ríos Asón y Gándara por un lado, y Calera y Carranza, por otro. Y es de la Victoria por la famosa batalla de Guardamino en la cual el general liberal Espartero derrotó al ejército carlista del general Maroto. El municipio de Ramales de la Victoria está rodeado de montañas de roca caliza intensamente horadadas por cavidades de todo tipo y que alcanzan grandes dimensiones en algunos casos, además de ser escenario de restos arqueológicos y artísticos de la prehistoria. Entre estos macizos calizos encontramos como más destacables el Pico San Vicente, de 957m que domina la localidad y desde el que se disfrutan unas espectaculares vistas, la Peña del Mazo (829m.) la Peña del Moro de 778m., el Picón de carlista de 737 m., la Peña rebuño de 690 m., Sierra de la Alcomba y Peña Quebrada. En los valles y sorteando estos macizos se asientan los cursos de varios ríos: el Asón y sus afluentes, el Gándara y el río Carranza cuya importancia es tal que se ha declarado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) de la “Red Natura 2000”. Su flora es muy diversa destacando la variedad de encinas, fresnos, olmos, castaños y robles, muchos de ellos centenarios. En cuanto a la fauna destacamos el jabalí y el corzo, también liebres, zorros, lobos, bitres, lechuzas, milanos, perdices… y por supuesto truchas y salmones. Por otra parte, el municipio reúne uno de los patrimonios arqueológicos más importantes de la región, compuesto por decenas de yacimientos en cuevas y abrigos rocosos, testimonio de presencia humana desde la Prehistoria hasta la Edad Media. El municipio cuenta con varios bienes de interés cultural, dentro de la categoría de zona arqueológica:
Sus orígenes se remontan al paleolítico, de lo que dan buena cuenta los vestigios arqueológicos. Su historia y tradición se constata en los barrios típicos y en las casonas que dan renombre a la localidad. Tiene un entorno natural de primer orden por estar al pie de importantes picos y montes y es cabecera de comarca.









